La respuesta corta

Cl@ve es la plataforma que unifica el acceso de los ciudadanos a los servicios públicos: en lugar de una contraseña distinta por organismo, unas credenciales compartidas.

Y lo primero que hay que tener claro, porque decide el diseño del trámite: la plataforma separa identificación de firma. Identificarse es demostrar quién eres para acceder; firmar es otra cosa, con firma en la nube disponible para certificados cualificados.

De ahí la pregunta que ordena el proyecto: ¿el trámite necesita identificar, o necesita firmar? No son lo mismo, no cuestan lo mismo y no fracasan igual.

Los métodos, y qué implica cada uno en móvil

Cl@ve Móvil. El usuario se autentica escaneando un código QR o confirmando una petición que le llega al teléfono, sin contraseñas. Es el método más cómodo en móvil, y también el que introduce la coreografía más delicada: tu app tiene que ceder el paso a otra app y recuperar el control después.

Cl@ve Permanente. Usuario y contraseña con validez duradera, reforzado con códigos de un solo uso por SMS para las operaciones sensibles. Soporta firma en la nube.

Certificado electrónico y DNIe. Complementan a los anteriores. En móvil, el certificado en el dispositivo es el caso incómodo: instalación, almacén de certificados y una experiencia que no controlas.

El registro no es tu problema, pero sí tu abandono

El ciudadano se registra presencialmente o por internet, con varias vías: videoidentificación automática, carta de invitación, revisión manual por vídeo, certificado electrónico o DNIe, o en oficina. Y hay niveles de registro, básico o avanzado, según el método.

Eso importa para el producto por dos motivos:

  1. No todos los usuarios pueden hacer todos los trámites. Un nivel de registro básico no habilita lo mismo que uno avanzado. Si tu app no lo comprueba antes, el usuario llega hasta el final y se choca.
  2. El registro ocurre fuera de tu app. Alguien que no está registrado tiene que salir, hacer un proceso que puede tardar días, y volver. Ese camino de vuelta hay que diseñarlo: guardar el estado, avisar cuando pueda continuar y no obligarle a empezar de cero.

Lo que hay que diseñar en la app

  • Volver bien. El usuario sale a otra app o a un navegador y vuelve. Si al volver pierde lo que había rellenado, el trámite se abandona ahí.
  • Estado del trámite persistente, no en memoria. Si el sistema mata tu app mientras el usuario está en la otra, tiene que recuperarse.
  • Comprobar el nivel antes de empezar, no al final.
  • Alternativa siempre visible. Habrá gente que no pueda o no quiera identificarse por ahí. Presencial, o asistido, o con otro método.
  • Mensajes de error humanos. Los errores de identidad suelen llegar con códigos que no significan nada para el ciudadano. Traducirlos es trabajo de producto.

Firmar: lo que cambia

Si el trámite requiere firma, aparecen requisitos que no son de identidad:

  • Qué se firma exactamente, con su huella criptográfica. El documento concreto, no «la solicitud».
  • Evidencia de lo que se le mostró al ciudadano antes de firmar.
  • Conservación: cuánto tiempo, dónde, y cómo se recupera un expediente concreto años después.
  • Verificación fuera de la plataforma: hay que poder comprobar la firma sin depender de un proveedor. Es lo que evita una dependencia de décadas.

Es la misma conversación que en el sector privado, con la diferencia de que aquí los plazos de conservación suelen ser más largos. El detalle está en firma electrónica desde el móvil.

El error más caro

Exigir certificado donde bastaría un método más ligero. Es la vía más rápida a que nadie complete el trámite desde el teléfono, y la más difícil de revertir una vez publicada, porque el nivel de exigencia suele quedar fijado en la definición del procedimiento.

La decisión de qué nivel exige cada trámite es jurídica y de negocio, no técnica — pero el equipo técnico debería estar en la sala cuando se toma, porque es quien puede explicar el coste real en abandono de cada opción.

Antes de estimar

  1. ¿El trámite identifica, firma, o las dos cosas?
  2. ¿Qué nivel de registro exige, y quién lo ha decidido?
  3. ¿Hay entorno de pruebas y cuánto tarda en concederse el alta?
  4. ¿Qué pasa con el ciudadano que no está registrado?
  5. ¿Quién conserva las evidencias de firma y con qué plazo?

La tercera es la que más veces retrasa proyectos: los entornos de integración de plataformas públicas no se conceden en un día.

Es parte del trabajo en apps para el sector público: identidad y firma resueltas de forma que el ciudadano llegue al final del trámite.


Fuente, consultada el 14 de agosto de 2026: ¿Qué es Cl@ve?, plataforma Cl@ve.