Si montaste un checkout externo en tu app Android para esquivar la comisión de Google, la cuenta ya no sale igual. Desde el 1 de octubre de 2026 se cerró la ventana sin tarifa del programa de enlaces externos: Google cobra su tarifa de servicio también sobre las ventas que sacas fuera de Play Billing. Con eso cambia la pregunta que importa: cuánto cuesta montar y mantener el cobro por tu cuenta, y si ese coste compensa lo que te ahorras en comisión. Para la mayoría de apps por debajo del millón de euros, la respuesta corta es que no.
Qué ha pasado
Tras el caso Epic contra Google, Play abrió la puerta a enlaces de pago externos y a sistemas de facturación alternativos. Durante unos meses hubo una ventana en la que sacar la transacción fuera de la tienda salía gratis de comisión. Esa ventana se acabó.
Según el Centro de Ayuda de Google Play Console, desde el 1 de octubre de 2026 los desarrolladores inscritos en el programa de enlaces externos en Estados Unidos tienen que declarar las transacciones y pagar la tarifa de servicio correspondiente. A eso se suman unas tarifas por instalación cuando el enlace externo acaba en una descarga: 2,85 dólares por app y 3,65 por juego. El 1 de diciembre llega el siguiente plazo, el de reportar las descargas conseguidas por esa vía.
El disparador es estadounidense, pero la arquitectura de tarifas que hay detrás ya aplica también en el Reino Unido y en el Espacio Económico Europeo, así que te toca aunque publiques desde Barcelona. Así queda la estructura: 10 % de tarifa de servicio sobre el primer millón de ingresos anuales, 20 % a partir de ahí (15 % si entras en los programas de Apps y Games), y 10 % para suscripciones. Encima de eso, un 5 % de tarifa de facturación que solo pagas si usas el billing de Google. Ese 5 % es lo único que te ahorras saliéndote.
Qué implica para tu producto
El malentendido habitual es este. Irte a un cobro externo no te libra del 10 o el 20 % de tarifa de servicio: eso lo pagas igual. Lo único que esquivas es el 5 % de la facturación. Son cinco puntos, y la comisión de servicio sigue intacta.
Y esos cinco puntos no son gratis. En cuanto cobras por tu cuenta heredas toda la fontanería que la tienda te resolvía: la pasarela de pago, que se lleva lo suyo; el fraude y los contracargos; el IVA y la gestión fiscal transfronteriza; la conciliación contable; y el soporte de "no me ha funcionado el pago", que deja de ser problema de Google y pasa a ser tuyo. A eso añade la fuga de conversión. El usuario confía en el pago dentro de la app y duda cuando le mandas a un navegador a meter la tarjeta.
| Play Billing | Enlace o billing externo | |
|---|---|---|
| Tarifa de servicio | 10 % (<1 M) / 20 % | La misma |
| Tarifa de facturación | 5 % | 0 % |
| Pasarela de pago | incluida | ~1,5–3 % a tu cargo |
| Fraude, contracargos, IVA, soporte | de Google | tuyos |
Cuando pones los dos lados de la balanza, el ahorro de cinco puntos se come buena parte, o todo, lo que paga la pasarela y lo que cuesta operar el cobro. Y eso sin contar las horas de tu equipo.
Nuestra recomendación
No hay una respuesta única, hay un umbral. Esto es lo que haríamos según el caso.
Si facturas por debajo del millón y no tienes ya infraestructura de cobro web montada, quédate con Play Billing. Ahorrarte el 5 % para pagar una pasarela y cargar con el fraude, los impuestos y el soporte casi nunca sale a cuenta. El esfuerzo de ingeniería rinde más en otra parte del producto.
Si vendes suscripciones de valor alto, con buena retención, y ya tienes un stack de cobro web que funciona y con los impuestos resueltos, ahí el cálculo cambia. Esos cinco puntos empiezan a ser dinero de verdad y, de paso, recuperas la relación directa con el cliente: su correo, su ciclo de vida, la posibilidad de ofrecerle planes que la tienda no te deja. Es la situación en la que recomendamos sentarse a modelarlo en serio.
Si ya pasas del millón, cada punto es mucho dinero, así que el ejercicio merece la pena. Pero hazlo con el coste real encima de la mesa, no con la comisión nominal, que es justo el error que lleva a montar una operación de pagos que luego pesa más de lo que ahorra.
Y si vendes en Estados Unidos con enlaces externos, hay una tarea que no admite demora: pon en marcha el reporte de transacciones y descargas para cumplir con los plazos del 1 de octubre y el 1 de diciembre. Lo demás es estrategia; esto es una obligación con fecha.
La decisión de billing se reduce a una comparación honesta: cuánto cuesta de verdad cobrar tú mismo frente a lo que te ahorras en comisión. Si estás rehaciendo esos números para tu app, en Dribba te ayudamos a modelarlos y a montar la capa de monetización que encaje, sea Play Billing, un proveedor de suscripciones o un cobro propio. Lo hemos hecho en apps con tráfico real y sabemos dónde están las trampas.




